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Presentación  |
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| Descripción general del Municipio y su Entorno |
Alcalá de Guadaíra, como otras muchas localidades, ha experimentado un desarrollo urbano condicionado por su propia dinámica histórica y el medio físico en el que se sitúa su emplazamiento.
Con una población en pleno crecimiento y una elevada tasa de nuevos residentes afincados en las últimas décadas, Alcalá de Guadaíra es una localidad que trabaja por mantener sus señas de identidad. En este sentido, una de las metas que deben plantearse las autoridades locales es la de integrar en la ciudad a personas con raíces tan distantes. Para ello se requiere de nuevos planteamientos socio-culturales que permitan vincularse a todos con la realidad que representa la ciudad, ofreciendo los atractivos necesarios para que así sea.
Las favorables condiciones geológicas, edáficas y climáticas del valle medio del Guadalquivir -en donde se sitúa Alcalá de Guadaíra, ha propiciado el asentamiento humano en la zona desde tiempos muy remotos y condicionado sus características económicas y culturales. De ahí que el conocimiento del medio natural se convierta en un elemento fundamental para la comprensión de las características de la civilización desarrollada en una región determinada.
El término municipal de Alcalá de Guadaíra se sitúa en la Depresión del Guadalquivir, en el corazón de Andalucía occidental, y comparte plenamente las características geomorfológicas de esta unidad. Su formación geológica, ocurrida durante la Era Terciaria, es producto del hundimiento progresivo del borde meridional del macizo paleozoico Ibérico (actual Meseta), fracturado por la línea de Sierra Morena. Este proceso se inició en el Mioceno (hace unos 23 millones de años), provocado por el movimiento orogénico Alpino.
La compleja evolución orogénica de la zona daría como resultado la conformación en la zona de Alcalá de tres unidades de relieve:
1) Los Alcores (de formación Terciaria);
2) La Vega del Guadaíra (transición del Terciario al Cuaternario);
3) Las Terrazas (de formación Cuaternaria).
Estas características del relieve de la zona ha propiciado una gran diversidad paisajística, que favorecerá la formación de hábitats al conjugarse, en un corto radio de acción, la seguridad defensiva del acantilado del Alcor y la fertilidad de los horizontales suelos de la Vega.
El clima de Alcalá de Guadaíra, se caracteriza por poseer veranos secos y calurosos, inviernos algo fríos y precipitaciones centradas en el otoño y la primavera. La fertilidad de sus tierras unido a la abundancia de agua ha propiciado una ocupación del territorio por grupos humanos que han dejado huellas de este paso en la necrópolis de Gandul y restos materiales desde el Neolítico.
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